martes, agosto 30, 2005

De vagos y caraduras

Una vez leí en alguna parte que la actitud del vago ante la vida lejos de ser criticada debería ser ensalzada, pues se trata simple y llanamente de una imitación de la divinidad. Justificaba el autor dicha afirmación precisamente en el libro del Génesis. Dicho libro afirma que Dios creó el mundo en seis días y descansó el séptimo. En relación a esta última afirmación un cuidadoso examen y exségesis de todos los textos que conforman la Bliblia canónica nos conducen necesariamente a una única conclusión: Dios creó el mundo en seis días y descansó a partir del séptimo. El vago por tanto trata de imitar a Dios. Nada se pude reprochar a conducta tan elevada. Aunque la interpretación bíblica no deja lugar a dudas, este concepto de vago no queda necesariamente limitado a quienes profesan la religión cristiana, ahí tienen al bueno de Sidharta Gautama por ejemplo, sentado en la posición del loto durante años para poder alcanzar la iluminación. El buda sensu stricto no imita a Dios ya que en el Budismo no existe ningun Dios (¿religión atea o ateismo religioso?), pero la idea es más o menos la misma. Sea Dios o Nirvana la meta, el camino es asombrosamente parecido.
Pero no se engañen, vagos puristas se pueden contar con los dedos de una mano, la gran mayoría son usurpadores, o como familiarmente los conocemos, caraduras.
Tengo la sensación, aunque no es una afirmación científica, de que los hombres más que las mujeres, tenemos natural tendencia a la vaguería. Aunque vamos mejorando. Nuestros antepasados varones nos ganaban de largo. Un ejemplo de esto que les menciono es la práctica de la covada o encovamiento, afortunadamente (para las mujeres) ya desterrada de nuestras tradiciones. La covada consistía en que el padre ocupaba la cama de la parturienta partir del momento en que la mujer daba a luz y recibía el parabién de amigos y familiares. La mujer entretanto se dedicaba a los quehaceres de la casa. Ya Estrabón en el libro tercero de su Geografía menciona esta práctica al referirse a los cántabros:
"...es cosa común entre ellos, la valentía, no sólo en los hombres sino también en las mujeres. Estas cultivan la tierra; apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndolo luego"
Puede parecer una práctica primitiva que debamos considerar como mera anécdota antropológica, al fin y al cabo Estrabón escribió en el siglo I antes de Cristo. Pero no nos engañemos, semejante práctica en una sociedad dominada por varones tenía todas las posibilidades de perdurar en el tiempo.
Aranzadi menciona que hasta la segunda mitad del siglo XIX se practicaba en los valles del Pas (Santander) y Pozas (Burgos) hasta que un párroco enérgico la suprimió. Y León Granizo la menciona entre los maragatos leoneses donde "...consiste en acostarse el padre con el hijo recién nacido y en dejarse cuidar con mimo, como si el fuera ciertamente, quien salió del cuidado".
No quiero ni pensar en los tormentos físicos y psicológicos que padecería si yo le planteara tal práctica a mi mujer.
Este comportamiento no es o era ni mucho menos exclusivamente ibérico, cuentan también de las tribus que pueblan el río Putumayo en la cuenca del amazonas, que cuando las mujeres van a dar a luz " se bañan, lavan a la criatura y regresan a la vida normal del trabajo y del hogar. Mientras tanto el padre del recién nacido hace una dieta permaneciendo acostado en la hamaca durante varios días haciéndose el enfermo para que la mujer le cuide".
No sabría decirles cuándo fue abandonada tan saludable costumbre para el varón, ni tan siquiera sé si los indios del Putumayo siguen viviendo tan bien. Lo que si sé es que nuestras mujeres (y también las putumayas) se merecen vivir mejor.
Actualmente tenemos la muy moderna y progresista "Baja Paternal" o lo que es lo mismo la mujer trabajando y el hombre en casa con el bebé. ¿No sería mejor desterrar tan horrible nombrecito y sustituirlo por algo como "Acojerse a Encovamiento"?. Suena mucho mejor, aunque claro, para los enterados tiene poco de progresista y nada de moderno.
Y es que, como en el río de Heráclito, todo fluye.
Saludos.

Comments:
No dudaba de tu religiosidad que yo también quisiera practicar si me dejaran. Pero el caso es que el panadero se niega a darme ninguna barra a cambio de un botecito con el sudor de mi frente.
 
Lo de los caraduras me parece muy mal, sin embargo, lo de los vagos me parece muy bien. Creo que el hombre (en sentido genérico) tuvo que ser creado para algo mejor que para la vida esta que llevamos.
 
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
 
No sabía que tenía una vocación divina.
 
ESO LO EXPLICA TODO

Ni Dios es capaz de hacer el Universo en una semana.

No descansó el séptimo día.

Al séptimo se cansó.

Angel González
'Palabra sobre palabra'
 
Estoy de acuerdo con Ana. Una cosa son los caraduras pero la tendencia a hacer el vago la considero un instinto natural. Somos el único bicho del planeta que se empeña en buscarle utilidades a la vida y aprovechar el tiempo de forma práctica y productiva. Mi gato caza moscas, come, procrea (cuando puede) y el resto del tiempo dormita.
 
Es que los gatos si que son vagos. Los perros juegan, se pasan el día jugando. Pero ya que estamos con animales, aparte de que son unos vagos. Ellos sí que se lo montan bien, no se rallan ni para procrear.

¿Que la hembra está en celo? Pues lo publica a los cuatro vientos y todos a pasarlo teta!! Y luego dicen que el hombre es el animal inteligente... solo hay que irse a un bar un sábado a la noche y ver el espectáculo.
 
Hubiese leido este articulo pero es que tengo una desgana horrorosa
 
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
 
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
 
Publicar un comentario

<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?